Historia de la Casa de los Azulejos: Leyendas y Secretos de la Casa más Emblemática del Centro Histórico

Explora la rica historia de la Casa de los Azulejos en Ciudad de México: desde los Condes del Valle de Orizaba hasta la actual Sanborns.

Historia de la Casa de los Azulejos

Por Carlos Ali

Aficionado a la historia y a la cultura mexicana.

octubre 31, 2025

¿Por Qué la Casa de los Azulejos es Tan Llamativa?

Caminar por la calle Francisco I. Madero en el corazón de Ciudad de México es sumergirse en un flujo constante de turistas, vendedores ambulantes y oficinistas apresurados. Pero hay un punto donde todos, absolutamente todos, frenan el paso y levantan la mirada. ¿La razón? Un palacio cubierto de azulejos azules y blancos que parece sacado de un cuento de hadas europeo transplantado al trópico mexicano.

La Casa de los Azulejos es un testimonio vivo de más de cuatro siglos de historia mexicana, donde se entrelazan fortunas nobiliarias, leyendas populares, tragedias shakespearianas, el esplendor del Porfiriato, el caos de la Revolución Mexicana y la transformación urbana de una mega ciudad. Cada centímetro cuadrado de su fachada cuenta una historia que pocos conocen más allá del popular restaurante Sanborns que hoy ocupa sus entrañas.

¿Te has preguntado alguna vez cómo este palacio virreinal se convirtió en el club más exclusivo del Porfiriato? ¿O por qué un par de hermanos californianos decidieron convertirlo en farmacia y restaurante? En este artículo te llevaremos en un viaje temporal desde el México colonial de 1596 hasta nuestros días, revelando cada capítulo de esta fascinante historia.

Dato clave: El 9 de febrero de 1931, el inmueble fue declarado Monumento Nacional, asegurando su preservación como patrimonio cultural de México para las futuras generaciones.

Orígenes Coloniales: Los Condes del Valle de Orizaba y su Legado

Para comprender la Casa de los Azulejos en la CDMX, debemos retroceder a los años 1500, cuando un joven español llamado Rodrigo de Vivero y Velasco decidió embarcarse rumbo a la Nueva España (nombre colonial de México) en busca de fortuna. Este hombre no era cualquier aventurero. Descendía de una familia noble castellana marcada por la tragedia: según diferentes versiones históricas, su ancestro Alonso Pérez de Vivero había sido arrojado desde una ventana en Burgos por el Condestable de Castilla, o desde una torre en Valladolid un Viernes Santo.

Pero Rodrigo tenía planes diferentes. Al llegar a México, contrajo matrimonio con Melchora de Aberrucia, una viuda acaudalada que poseía una encomienda en Tecamachalco, Puebla. De esta unión nació un hijo que llevaría el mismo nombre: Rodrigo de Vivero y Aberrucia, quien se convertiría en una figura clave de la aristocracia novohispana.

La Familia Vivero: Conquistadores Convertidos en Nobles Mexicanos

El joven Rodrigo (el hijo) se distinguió por su intelecto excepcional y su capacidad administrativa. Sirvió como Gobernador y Capitán General de Filipinas, escribió tratados de economía política y documentó sus experiencias en crónicas que hoy son fuentes históricas invaluables.

Logros de Rodrigo de Vivero y Aberrucia:

  • Gobernador de Nueva Vizcaya (actual Durango y Chihuahua).
  • Alcalde de diversos lugares de Nueva España.
  • Fundador del primer mayorazgo de Vivero, que posteriormente se elevó al rango de Condado del Valle de Orizaba.
  • Escritor prolífico: redactó varios discursos, un tratado de Economía Política y una relación sobre su naufragio al regresar de Filipinas.
  • Pionero azucarero: fundó el ingenio de Ocemepa, posiblemente el primero de Nueva España (hoy pueblo conocido como El Ingenio o Nogales, a una legua al poniente de Orizaba).

Este personaje representa perfectamente la movilidad social del México colonial. En una generación, pasó de ser hijo de colonizadores a conde, acumulando tierras que incluían las inmediaciones de Orizaba, propiedades en el Sabinal y Cañada de Iztapa, tierras que posteriormente formarían el Marquesado de Sierra Nevada y el Condado de la Colina.

El Mayorazgo que Cambió el Destino de un Palacio

Rodrigo de Vivero contrajo matrimonio con Leonor Iroio de Mendoza, hija del Mariscal de Castilla. Cuando murió alrededor de 1636, dejó un hijo: Luis de Vivero, segundo Conde del Valle de Orizaba. Pero, ¿cómo entra la famosa casa de azulejos en esta genealogía?

La respuesta nos lleva a otra familia: los Martínez-Suárez de Peredo. En el siglo XVI (16), Damián Martínez poseía una propiedad en lo que hoy es el corazón del Centro Histórico, junto con la plazuela de Guardiola. Problemas financieros lo obligaron a rematar sus bienes.

Diego Suárez de Peredo adquirió la propiedad en 6,500 pesos y tomó posesión de la finca y plaza el 2 de diciembre de 1596. Posteriormente, enviudó e ingresó como fraile franciscano al Convento de Zacatecas, pero antes estableció un mayorazgo vinculado a la casa. Su hija Graciana heredó esta propiedad y se casó con Luis de Vivero, segundo Conde del Valle de Orizaba. Así, ambas fortunas se fusionaron en una sola dinastía (esto fue a mediados de los años 1600).

La Leyenda del Hijo Fiestero: ¿Realidad o Mito Popular?

Esta es probablemente la historia más contada, más repetida y más distorsionada sobre la Casa de los Azulejos de la CDMX. Si has visitado el edificio con algún guía turístico, seguramente escuchaste alguna versión de esta narrativa romántica.

Según la tradición popular, uno de los Condes del Valle de Orizaba tenía un hijo problemático. Este joven aristócrata era el prototipo del heredero irresponsable: gastaba fortunas en trajes lujosos, caballos de raza, fiestas interminables y todo tipo de diversiones propias de la juventud dorada novohispana. Mientras tanto, descuidaba completamente los negocios familiares: los ingenios de azúcar y los libros de cuentas no le interesaban en absoluto.

«Nunca Harás Casa de Azulejos«: La Frase que Inspiró un Palacio

El padre, desesperado por la conducta derrochadora de su chamaco, habría pronunciado una frase que cambiaría la historia arquitectónica de México: «Hijo, tú nunca harás casa de azulejos.»

En el contexto colonial, una «casa de azulejos» representaba el máximo símbolo de riqueza y buen gusto. Los azulejos de Talavera Poblana eran carísimos, elaborados artesanalmente por pocas familias ceramistas. Forrar un palacio completo con estos materiales era una demostración de poder económico reservada solo para la más alta aristocracia.

La frase del conde habría sido como decir: «Nunca llegarás a nada en la vida». Un desafío que, según cuenta la leyenda, caló profundamente en el joven. Picado en su orgullo nobiliario, el heredero decidió cambiar radicalmente. Dejó atrás las fiestas, asumió las responsabilidades que le correspondían y, eventualmente, reconstruyó la mansión familiar forrándola completamente de azulejos azules y blancos.

¿Mito o realidad? Los historiadores son escépticos. No existen documentos que confirmen esta anécdota específica. Sin embargo, la leyenda persiste porque captura algo profundamente humano: la capacidad de redención y el poder transformador del orgullo herido. Es una hermosa historia que refleja los valores de la sociedad colonial, pero debe disfrutarse como lo que probablemente es: una narrativa popular, no un hecho histórico comprobado.

El Revestimiento de Azulejos: La Transformación Barroca del Siglo 18

Independientemente de si la leyenda del hijo fiestero es cierta, lo que sí sabemos con certeza es que durante el siglo XVIII (años 1700), la casa fue significativamente remodelada y revestida con los famosos azulejos de Talavera Poblana que le dan su nombre actual.

Arquitectura Churrigueresca y Talavera Poblana

Se revistieron las fachadas del soberbio mosaico y se mejoraron espléndidamente los interiores. La Casa de los Azulejos es la gala del churrigueresco. Este estilo arquitectónico, característico del barroco novohispano, se distingue por su ornamentación exuberante y detallada.

Los azulejos de Talavera que cubren la fachada no eran simplemente decorativos. Cumplían funciones prácticas importantes.

Ventajas funcionales de los azulejos vidriados:

  • Protegen los muros de la humedad tropical.
  • Son fáciles de limpiar y mantener.
  • Reflejan el calor del sol, manteniendo más fresco el interior.
  • Resisten mejor el paso del tiempo que otras superficies pintadas.

En una época sin aire acondicionado ni impermeabilizantes modernos, revestir una casa con azulejos era ingeniería climática de primer nivel. Fue en 1737 que la fachada estilo mudéjar de la casa fue cubierta por azulejos de talavera, hechos a mano en Puebla, consolidando su aspecto actual.

El Escudo Nobiliario Interior

Aunque tras la Independencia los títulos nobiliarios fueron abolidos y los escudos de las fachadas borrados, la Casa de los Azulejos conserva en su interior un elemento único: el escudo nobiliario ubicado al interior se localiza en el descanso del primer piso al final de la escalera y por debajo del mural Omnisciencia. La leyenda que se inscribe alrededor del escudo nobiliario del Conde del Valle de Orizaba del apellido Suárez de Peredo está hecho en azulejos y señala: «Fuerza ajena ni le toca ni le prende, solo su virtud le ofende».

1828: El Asesinato que Marcó el Fin de una Era

Después de que se consolidara la Independencia de México en 1821, los títulos nobiliarios fueron abolidos, pero las familias aristocráticas conservaron sus propiedades y apellidos. Los «ex-condes» del Valle de Orizaba continuaron habitando la Casa de los Azulejos en el Centro Histórico de la CDMX.

El 4 de diciembre de 1828 ocurrió uno de los episodios más violentos de la historia mexicana independiente: el Motín de la Acordada. Este levantamiento militar desató una ola de saqueos y caos en la Ciudad de México. El pueblo, enloquecido, atacó el lujoso mercado del Parián y diversas propiedades de la élite capitalina.

El Crimen en la Escalera

El 4 de diciembre de 1828, luego del terrible motín de la Acordada, cuando el Parián fue saqueado por la turba de gente embravecida, un oficial despechado, Manuel Palacios, asesinó a puñaladas en la gran escalera de la casa al ex conde Andrés Diego Suárez de Peredo.

El ataque fue brutal y rápido. Manuel Palacios acometió al ex-conde con múltiples puñaladas, dejándolo desangrándose sobre los escalones de cantera. El móvil del crimen no fue político, como algunos especularon inicialmente, sino profundamente personal: Andrés Diego Suárez de Peredo se había opuesto férreamente a que Manuel Palacios mantuviera relaciones amorosas con una joven de la familia.

Manuel Palacios fue capturado, juzgado y condenado a la pena de muerte. La sentencia fue ejecutada en la plazuela de Guardiola, justo frente a la misma casa donde había cometido el asesinato. Las autoridades querían que el castigo fuera visible para la familia de la víctima y que sirviera como advertencia pública.

Este trágico acontecimiento marcó el fin de una era en la historia de la Casa de los Azulejos. La familia Suárez de Peredo-Vivero comenzó a fragmentarse, algunos miembros vendieron sus participaciones en el mayorazgo, y la propiedad cambió de manos durante el resto del siglo 19.

De Palacio Nobiliario a Propiedad Burguesa (1871-1881)

La casa perteneció a los herederos de los Condes del Valle de Orizaba hasta el 27 de octubre de 1871, cuando los últimos dueños, aplastados por las deudas, debieron vender. La compró primero un abogado, Rafael Martínez de la Torre, latifundista y defensor de Maximiliano (el segundo y último emperador de México).

Rafael Martínez de la Torre fue una figura interesante de la historia de México: abogado destacado, defensor del Emperador Maximiliano, latifundista y constructor urbano (fundador de la colonia Guerrero). Habitó la Casa de los Azulejos con su esposa Concepción Cuevas y sus siete hijos durante aproximadamente siete años.

A la muerte de Martínez de la Torre, en 1877, los familiares, también con pilas de deudas, la vendieron a Felipe Iturbe y Villar. La familia Yturbe (también escrito Iturbe) se convirtió en los nuevos propietarios y protagonistas de la siguiente etapa de la historia.

El Esplendor Porfiriano: El Jockey Club de México (1881-1914)

Aquí comienza uno de los capítulos más fascinantes y menos conocidos de la Casa de los Azulejos: su transformación en el club más exclusivo del Porfiriato.

La Familia Yturbe y la Expansión del Edificio

Felipe de Yturbe y del Villar dejó la propiedad a su primogénito Francisco-Sergio de Yturbe e Idaroff, este le encomienda al arquitecto Guillermo de Heredia la realización de los trabajos de readaptación del inmueble durante la apertura de la calle Cinco de Mayo, por lo cual la parte Norte del edificio se reduce en unos veinte metros, y en el trabajo de sus respectivas fachadas se ordena cubrir con azulejos y labrado de cantera en las molduras de las ventanas, imitando el diseño original de la calle Francisco I. Madero.

Este dato es urbanístico: cuando se abrió la calle Cinco de Mayo en 1904, se demolió el Teatro Nacional (que sería sustituido luego por el Palacio de Bellas Artes), y la Casa de los Azulejos perdió 98 metros cuadrados. Luego del recorte, los Yturbe mandaron construir nuevas fachadas cubiertas con azulejos que imitaban perfectamente el diseño original del siglo XVIII (18).

El Jockey Club: Símbolo de la Élite Porfiriana

La familia Yturbe la habitó hasta 1881, cuando la ofrecieron en renta, pasando a formar la sede del Jockey Club de México, uno de los varios centros de reunión más exclusivos de la élite porfiriana.

El Jockey Club representaba el fulgor aristocrático del Porfiriato. Era un espacio donde la alta sociedad mexicana se reunía para discutir negocios, política, literatura y las últimas tendencias europeas. El Jockey Club de México decidió ocupar tan imponente palacio en una de las avenidas más afrancesadas de la capital, que también comenzaba a transformarse.

Características del Jockey Club:

  • Ubicado en los pisos superiores del edificio.
  • Membresía exclusiva limitada a la élite económica y política.
  • Centro de reunión de intelectuales, políticos y empresarios.
  • En la planta baja funcionaba una exclusiva tienda de ropa femenina.
  • Representaba el ideal de modernización y europeización del Porfiriato.

Las reuniones del Jockey Club fueron inmortalizadas en la literatura mexicana. El poeta Manuel Gutiérrez Nájera escribió su famosa obra «La duquesa Job» inspirado en las escenas que presenciaba en este lugar.

Durante esta época, la Casa de los Azulejos se consolidó como uno de los símbolos arquitectónicos más importantes de la Ciudad de México, apareciendo en fotografías, postales y crónicas de la época.

La Revolución Mexicana: De Club Aristocrático a Casa del Obrero Mundial (1914-1916)

El estallido de la Revolución Mexicana en 1910 cambió radicalmente el panorama político y social del país. La Casa de los Azulejos, símbolo del Porfiriato, no escapó a estas transformaciones.

El Episodio Zapatista de 1914

Uno de los momentos más importantes de la historia y fotografiados de la Revolución ocurrió en diciembre de 1914. Cuando Pancho Villa y Emiliano Zapata hicieron su entrada triunfal en la Ciudad de México, la «Tropa Zapatista» aprovechó para tomar café, chocolate caliente y pan de dulce en el famoso Sanborns de la calle Madero (que en ese momento estaba a unos metros de la Casa de los Azulejos, en otra sucursal).

Este episodio, capturado en fotografías icónicas, simboliza el choque entre el viejo orden de Porfirio Diaz (el dictador) y las fuerzas revolucionarias que transformarían México.

Casa del Obrero Mundial (1915-1916)

En 1915 Venustiano Carranza cedió el inmueble. De morada de condes y lugar exclusivo de la aristocracia pasó a Casa del Obrero. Fue un giro simbólico extraordinario: de la máxima exclusividad a la representación del proletariado urbano. Sin embargo, en septiembre de 1916, a causa de las discordias infinitas entre los gremios, la organización desapareció. La Casa de los Azulejos quedó en el abandono y en deterioro durante casi tres años.

1919: La Llegada de los Hermanos Sanborn y el Nacimiento de un Ícono (1903-1959)

Esta es probablemente la transformación más duradera y significativa de la historia de la Casa de los Azulejos: su conversión en el restaurante y tienda más emblemático de México.

Los Hermanos Sanborn: Emprendedores Californianos en México

Walter Sanborn desembarcó en el puerto de Veracruz en el año de 1897 a los 22 años de edad, habiéndose graduado como químico farmacéutico en la ciudad de Los Ángeles, California. Para el año de 1903 ya había fundado junto con su hermano mayor Frank una pequeña droguería en la Ciudad de México.

Los hermanos Sanborn representaban el espíritu emprendedor estadounidense de principios del siglo pasado. Su visión era innovadora: crear un establecimiento que combinara farmacia, fuente de sodas, restaurante y tienda de regalos, todo en un solo lugar.

Evolución del negocio Sanborns (1903-1919):

  • 1903: Fundación de la primera droguería.
  • Pronto después: Agregaron servicio de fuente de sodas (la primera de la capital mexicana).
  • Productos icónicos: Sundaes y Bananas Splits que se volvieron famosos entre la élite, incluido Porfirio Díaz y su esposa.
  • Expansión: Abrieron tres establecimientos en la ciudad (dos en calle Madero y uno en 16 de septiembre).
  • 1914: Intentaron expandirse a Tampico, pero la tienda fue saqueada y destruida en un motín antiyanqui.

11 de Octubre de 1919: La Gran Inauguración en la Casa de los Azulejos

El 11 de octubre de 1919 después de dos años de adaptaciones y esfuerzos, los hermanos Sanborns cerraron las tres pequeñas sucursales y concentraron todo el negocio en un sólo lugar, Madero 4, mejor conocida como «La Casa de los Azulejos». El éxito fue rotundo desde el primer día: un mini centro comercial en un marco irrepetible.

Se reformó el edificio para la adaptación del nuevo negocio, pero las autoridades cuidaron que no se alterara la arquitectura histórica del inmueble (gracias a Dios).

Frank Sanborn: Un Extranjero que Eligió ser Mexicano

Tras la inauguración en la Casa de los Azulejos, los hermanos tomaron caminos diferentes. Walter decidió regresar a los Estados Unidos, mientras que Frank se resistió a abandonar México con una inmensa fe en el porvenir de nuestro país.

Frank Sanborn se convirtió en una figura querida y respetada en la Ciudad de México. Más que un empresario, Frank Sanborn fue un observador sensible del México que lo rodeaba. A diferencia de muchos extranjeros que llegaron por negocios y se fueron con las ganancias, Frank se quedó.

Legado de Frank Sanborn:

  • Desarrolló el concepto completo de Sanborns que perdura hasta hoy.
  • El símbolo de los tres búhos (tecolotes) alude a su persona y sus dos hijos.
  • Frank Sanborn vendió su negocio en 1946 con 400 empleados y dos tiendas a la Compañía Walgreen de Chicago.
  • Frank murió a los 86 años en su casa de México en 1959, al poco tiempo de haber recibido del gobierno el certificado con su nacionalidad mexicana.

El Sanborns de los Azulejos: Centro Cultural y Social (1920-1950)

Hacia los años veinte, aquel primer Sanborns histórico, ya se había convertido en punto de convergencia de políticos, periodistas, artistas y empresarios para desayunar, almorzar o tomar café.

La Casa de los Azulejos se transformó en el espacio más democrático de la ciudad: Conforme el país se fue transformando, se convirtió en el restaurante más democrático del país, al cual acudían a desayunar todos los días: banqueros, estudiantes, políticos, amas de casa, comunistas, libre pensadores, artistas, profesores, poetas y sabios.

Anécdota presidencial: «¿Qué se dijo hoy en Sanborns?», era lo primero que el presidente Miguel Alemán le preguntaba a su secretario en los años 50. Esto demuestra la importancia del lugar como termómetro de la opinión pública mexicana.

Carlos Monsiváis fue categórico: «Sanborns no era un café más, era el café donde el México institucional desayunaba. Recuerdo haber visto a Novo, a López Mateos, a Tamayo…»

1925: El Mural «Omnisciencia» de José Clemente Orozco

Uno de los tesoros artísticos más importantes de la Casa de los Azulejos es el mural que José Clemente Orozco pintó en 1925 en la escalera principal encargado por Francisco Sergio Iturbe.

Este mural forma parte del movimiento muralista mexicano, uno de los aportes más significativos de México al arte mundial. La obra representa la lucha entre las fuerzas espirituales y materiales, con figuras masculinas y femeninas que simbolizan la creación y la receptividad, moldeadas por el destino.

Dato técnico: El mural fue realizado al fresco, técnica que consiste en pintar sobre estuco húmedo con pigmentos minerales diluidos en agua. Al secar, la cal aglutina los pigmentos y los fija, volviéndolos insolubles y extremadamente duraderos.

Hoy, cuando subes la escalera de la Casa de los Azulejos, pasas junto a esta obra maestra que convive armoniosamente con el barroco churrigueresco del siglo XVIII (18) y la arquitectura virreinal del siglo XVI (16).

De Walgreen a Grupo Carso: La Era Moderna (1946-hoy)

La Venta a Walgreen (1946)

Frank Sanborn vendió su negocio en 1946 con 400 empleados y dos tiendas (Monterrey fue la segunda, abierta el 16 de julio de 1936 en un caserón antiguo) a la Compañía Walgreen de Chicago, que contó con un grupo importante de socios mexicanos.

La cadena estadounidense Walgreen Drug Company operó Sanborns durante varias décadas, expandiendo la marca por todo México mientras mantenía el concepto original del fundador.

Adquisición de la Casa de los Azulejos (1978)

En 1978 Sanborns compró la Casa de los Azulejos. La familia Yturbe la habitó hasta 1881, cuando la dieron a rentar, pero siguió siendo suya hasta 1978 cuando Corina Calvo de Yturbe (viuda de Don Sergio de Yturbe, hijo de Francisco-Sergio) la vendió a Sanborn Hnos. S.A.

Durante casi un siglo (1881-1978), los Yturbe mantuvieron la propiedad del edificio, primero habitándolo, luego rentándolo al Jockey Club y finalmente a Sanborns. Solo en 1978 vendieron definitivamente la propiedad.

Carlos Slim y Grupo Carso (1985-Presente)

En 1985, el empresario mexicano Carlos Slim adquirió la mayoría de las acciones de Sanborns a través de Grupo Carso. Esta adquisición marcó el inicio de una nueva era de expansión para la cadena, que pasó de tener unas pocas sucursales a convertirse en una de las marcas comerciales más reconocidas de México.

Bajo la administración de Grupo Carso, Sanborns ha experimentado un crecimiento significativo:

  • Más de 160 tiendas en todo México.
  • Diversificación del concepto: restaurantes, tiendas departamentales, farmacias.
  • Preservación del concepto original en la Casa de los Azulejos.
  • Inversiones continuas en restauración y mantenimiento del edificio histórico.

Dato importante: A pesar de la expansión comercial, la Casa de los Azulejos se mantiene como la sucursal insignia y más emblemática de toda la cadena. Es el único Sanborns que opera en un inmueble declarado Monumento Nacional.

Anécdotas de la Historia: Más Allá de la Leyenda del Hijo Fiestero

El Callejón de la Condesa: Duelo de Egos Nobiliarios

Junto a la Casa de los Azulejos corre el Callejón de la Condesa, cuyo nombre proviene de alguna de las Condesas del Valle de Orizaba. Sobre este estrecho pasaje existe una anécdota que ilustra perfectamente lo absurdo del orgullo nobiliario colonial.

Cuentan las crónicas que dos hidalgos entraron simultáneamente al callejón por extremos opuestos, cada uno en su propio coche. Al encontrarse frente a frente en el estrecho pasaje, ninguno quiso retroceder, alegando que su nobleza se vería mancillada.

El resultado: Los dos hidalgos permanecieron en sus coches durante tres días completos y tres noches enteras, en un absurdo duelo de egos. Finalmente, el Virrey tuvo que intervenir, ordenando que ambos coches retrocedieran simultáneamente hasta salir por donde habían entrado.

Como señala irónicamente un cronista de la época: «Por fortuna, la sangre no llegó al arroyo ni mucho menos, ni siquiera hirvió en las venas de los dos Quijotes; pero a falta de cuchilladas sobró paciencia a los hidalgos.»

El Santo Cristo de los Desagravios

En uno de los entresuelos de la Casa de los Azulejos se encontraba una escultura del Santo Cristo de los Desagravios. Según relatos devotos que circulaban en libros religiosos de la época, esta imagen experimentó un evento considerado milagroso: se transfiguró y sudó en circunstancias que los creyentes atribuyeron a intervención divina.

Historia de la escultura:

  • Originalmente en la Casa de los Azulejos (siglo XVII-XVIII).
  • Trasladada a la Capilla de Burgos del Convento de San Francisco.
  • Tras las Leyes de Reforma (1860s), movida a la Iglesia de Jesús Nazareno.
  • Actualmente se venera en Jesús Nazareno, en el Centro Histórico.

Nota importante: Algunos autores confundieron esta imagen con el Señor de Santa Teresa, pero los documentos históricos confirman que fue específicamente el Santo Cristo de los Desagravios.

La Casa de los Azulejos y la Revolución Zapatista

Aunque la famosa fotografía de zapatistas desayunando en un Sanborns no fue tomada en la Casa de los Azulejos (fue en otra sucursal de la calle Madero), el edificio sí fue testigo de la transformación revolucionaria cuando se convirtió en la Casa del Obrero Mundial en 1915.

Este giro simboliza perfectamente la Revolución Mexicana: el palacio que había sido hogar de condes y club de millonarios porfiristas se convirtió en la sede del movimiento obrero. Sin embargo, las disputas internas entre gremios provocaron su cierre en 1916, dejando el edificio abandonado hasta la llegada de los Sanborn en 1919.

Un Palacio que Conecta Cinco Siglos de Historia Mexicana

La Casa de los Azulejos es mucho más que un edificio bonito que sirve de fondo para tus fotos de Instagram. Es un libro abierto que cuenta la historia de México a través de sus muros de cantera y sus azulejos de Talavera:

Siglo XVI (16): La ambición de conquistadores y el nacimiento de la nobleza novohispana.

Siglo XVII (17): La consolidación del orden colonial y la ostentación barroca.

Siglo XVIII (18): La riqueza de los Condes del Valle de Orizaba y el revestimiento de azulejos.

Siglo XIX (19): La Independencia, la abolición de títulos nobiliarios y un trágico asesinato Porfiriato: El esplendor del Jockey Club y la europeización de la élite mexicana Revolución: La transformación de club aristocrático a Casa del Obrero Mundial.

Siglo XX (20): La llegada de Sanborns y la democratización del espacio.

Siglo XXI (21): Protección como Patrimonio Nacional y espacio vivo accesible a todos.

Lo que Hace Única a la Casa de los Azulejos

A diferencia de muchos monumentos históricos que se han convertido en museos cerrados y solemnes, la Casa de los Azulejos mantiene su vitalidad:

  • Está viva: Miles de personas la visitan diariamente, no como turistas obligados sino como clientes, comensales, paseantes.
  • Es accesible: No cobran entrada, está abierta casi todo el día, todos los días del año.
  • Es funcional: Cumple una función social activa como restaurante y punto de encuentro.
  • Es democrática: El palacio que fue símbolo de exclusividad ahora recibe a todos sin distinciones.

Tu Visita Será Diferente Ahora

Después de conocer toda esta historia, tu próxima visita a la Casa de los Azulejos será una experiencia completamente diferente:

  • Cada escalón que subas te recordará el asesinato de 1828.
  • Cada azulejo te hablará del trabajo artesanal poblano del siglo XVIII.
  • El mural de Orozco te conectará con el movimiento muralista mexicano.
  • El patio central te transportará al México virreinal.
  • Tu café o comida tendrá el sabor de más de un siglo de tradición Sanborns.

¿Ya visitaste la Casa de los Azulejos con esta nueva perspectiva histórica? ¿Descubriste algún detalle que no habías notado antes?

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Carlos Ali

Aficionado a la historia y a la cultura mexicana.

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