¿La Casa de los Azulejos es GRATIS? Todo lo que Necesitas Saber Antes de Visitar este Palacio en CDMX

Entrada gratis, sin consumo obligatorio: descubre cómo recorrer la Casa de los Azulejos en Ciudad de México, qué ver por dentro y los secretos que no te cuentan.

Casa de los Azulejos

Por Carlos Ali

Aficionado a la historia y a la cultura mexicana.

octubre 31, 2025

¿Por Qué Entrar a la Casa de los Azulejos si Es «Solo un Sanborns»?

Pasas caminando por Madero, ves una fachada cubierta de azulejos azules y blancos, piensas «qué bonito» y sigues de largo hacia Bellas Artes. Te acabas de saltar uno de los secretos mejor escondidos a plena vista del Centro Histórico.

Aquí va lo que realmente necesitas saber: la Casa de los Azulejos en Ciudad de México es un palacio barroco de 1596 donde puedes entrar libremente, recorrer sus patios con techo de vitrales, subir sus escaleras del siglo XVIII (18), ver un mural de José Clemente Orozco pintado en 1925, y sentarte a desayunar rodeado de columnas que han visto pasar cinco siglos de historia mexicana.

¿La parte loca? La mayoría de la gente no sabe que puede entrar sin pagar nada ni consumir nada. Piensan que es «solo un Sanborns» y se pierden un edificio que tiene más historia entre sus muros que la mayoría de los museos.

Yo he recorrido la Casa de los Azulejos docenas de veces, he visto turistas confundidos en la entrada preguntando si pueden pasar, he desayunado ahí más domingos de los que debería admitir, y he descubierto rincones que el 90% de los visitantes nunca ve.

Esta guía es lo que me hubiera gustado saber la primera vez que entré.

Vamos a recorrerla juntos.

Qué Esperar Cuando Cruzas esa Puerta de Madero

Imagina esto: sales del tumulto de la calle Madero, entras por una puerta de madera labrada que parece de película, y de repente estás en otro siglo.

El ruido del tráfico desaparece dentro de la Casa de los Azulejos. Tus ojos tardan un segundo en ajustarse. Y entonces ves el patio central: dos niveles de corredores con columnas estriadas que sostienen arcos de medio punto, todo rematado con un techo de vitrales art nouveau que hace que la luz de la mañana se filtre en tonos azules y amarillos. En el centro, una fuente barroca de piedra volcánica donde cae el agua con ese sonido que te hace olvidar que estás a 50 metros de Madero.

Dato revelador: Este no es el edificio original. La casa que ves hoy se construyó en 1793, pero sobre los cimientos de un inmueble de 1596. Los Condes del Valle de Orizaba vivieron aquí durante 232 años, hasta que uno de ellos fue asesinado a puñaladas en estas mismas escaleras en 1828.

Pero no nos adelantemos. Primero lo práctico.

Lo Que Nadie Te Cuenta en las Guías Turísticas

Entrada: Cero pesos. Puedes entrar, recorrer toda la Casa de los Azulejos, subir las escaleras, ver el mural, tomar fotos (sin flash) y salir. No tienes que pedir permiso ni inventar que vas a comprar algo en la tienda.

Horario: 7 AM a 1 AM, todos los días. Sí, 18 horas diarias. Aunque seamos honestos, hay mejores y peores momentos para venir.

Ubicación: Madero #4, esquina con Callejón de la Condesa. Sales del metro Bellas Artes (Línea 2), caminas 4 minutos por Madero y ya estás.

Tiempo mínimo: 20 minutos si vas con prisa, 45 minutos si quieres verlo bien, 2 horas si te sientas a comer.

El Recorrido que Sí Vale la Pena (No Es Lo que Crees)

Aquí está el problema: el 80% de la gente entra, ve el patio, toma una foto y se va. Metedura de pata. Los mejores momentos de la Casa de los Azulejos están en los lugares que casi nadie recorre.

Empieza Afuera: Los Azulejos que le Dan Nombre

Antes de entrar, párate 5 minutos frente a la fachada. No estoy hablando de la típica foto para Instagram. Mira bien.

Cada uno de esos miles de azulejos de Talavera Poblana fue colocado a mano en 1737 por orden de la quinta Condesa del Valle de Orizaba, que contrató al arquitecto Diego Durán Berruecos para cubrir completamente las paredes originales. ¿La razón? Quería embellecer el palacio porque estaba deteriorado y planeaba mudarse con su familia.

Consejo guía local: Fíjate en los patrones. No todos los azulejos son iguales. Algunos tienen diseños geométricos, otros florales, algunos con animales. Esto era intencional: en el siglo XVIII (18), mientras más complejos y variados fueran los diseños, más riqueza demostraba el dueño.

La leyenda popular dice que un hijo «calavera» forró la casa de azulejos para demostrarle a su padre que sí podía hacer algo con su vida. Bonita historia, completamente falsa. La quinta condesa era mujer, no tenía un padre diciéndole que no haría nada. Pero la leyenda sigue viva porque le gusta más a la gente que la verdad.

Adentro: El Patio que Te Deja Sin Palabras

Cruza la puerta principal. Ahí está. El patio central de la Casa de los Azulejos en CDMX es uno de esos espacios que se sienten diferentes. No sé si son las proporciones perfectas, la luz filtrada por las vidrieras, o el contraste entre el bullicio de Madero allá afuera y el silencio relativo aquí adentro.

Las columnas que ves sostienen dos niveles completos de corredores donde originalmente había habitaciones, oficinas y salones de los condes. El techo de vitrales de la Casa de los Azulejos de hoy no es el original del siglo XVIII (obviamente, el vidrio emplomado art nouveau es de 1919), pero fue instalado por los hermanos Sanborns cuando compraron el edificio y lo convirtieron en restaurante.

Tip guía local: Siéntate en una de las bancas de hierro forjado que están contra las columnas de la Casa de los Azulejos. No necesitas consumir nada. Solo siéntate 5 minutos y observa. Vas a ver meseros cruzando con charolas de chilaquiles, turistas tomando fotos, oficinistas del Centro que entraron a desayunar antes de trabajar. Es un momento extraño donde el siglo 16, el siglo 21 y tu presente se cruzan en el mismo espacio.

Dato clave: En 2018 trajeron restauradores especializados de Arabia Saudita para reparar los azulejos del interior del patio. No fue por capricho, necesitaban artesanos que supieran trabajar con técnicas antiguas de colocación y diseño geométrico árabe, algo que llegó a Puebla a través de España durante la colonia.

Las Escaleras: Donde Pasó lo que Pocos Saben

Sube las escaleras principales de la Casa de los Azulejos. Despacio. Fíjate en los escalones de piedra desgastados por 230 años de pisadas. A mitad de camino, en el descanso, voltea hacia arriba.

Ahí está el mural «Omnisciencia» de José Clemente Orozco, pintado en 1925. Es pequeño comparado con sus obras monumentales, pero es uno de sus primeros trabajos del periodo post revolucionario. Representa una alegoría sobre el conocimiento y la dualidad del progreso humano. Típico Orozco: oscuro, dramático, incómodo de ver.

Aquí va la verdad que no dicen las placas: En estas mismas escaleras de la Casa de los Azulejos, el 4 de diciembre de 1828, un oficial llamado Manuel Palacios apuñaló hasta la muerte a Andrés Diego Suárez de Peredo, el último Conde del Valle de Orizaba. El motivo fue personal. El Conde se oponía a que Palacios tuviera relaciones con una mujer de la familia. Aprovechando el caos del motín de la Acordada (un levantamiento militar), Manuel Palacios entró al palacio y lo mató ahí mismo.

Días después, Manuel Palacios fue ejecutado en la plazuela de Guardiola, justo afuera de la Casa de los Azulejos, frente a todos.

Cuando subes estas escaleras, estás caminando donde hace casi 200 años se escribió uno de los episodios más violentos de la historia familiar de los condes.

El Segundo Piso: Lo que el 90% se Pierde

Sigue subiendo. Llega al segundo piso y camina por los corredores. Esto es lo que casi nadie hace en la Casa de los Azulejos.

Desde arriba puedes ver el patio completo. Las proporciones se entienden mejor. Ves cómo la luz entra por las vitrales y rebota en las columnas. Escuchas el eco de las conversaciones de abajo. Te das cuenta de que este lugar fue diseñado no solo para impresionar desde el centro, sino para vivirse desde todos los ángulos.

Los corredores de la Casa de los Azulejos tienen barandales de hierro forjado que, según cuentan, llegaron desde China en barcos de la Nao de Manila durante los años 1700. No hay forma de confirmarlo al 100%, pero la técnica de fundición es diferente a la española de la época, así que es posible.

Consejo guía local: Entra a los baños del segundo piso (están al fondo del corredor). No te estoy mandando al baño por mandarte. Es que los baños conservan azulejos originales del siglo XVIII (18) en las paredes, y casi nadie lo nota. Además, están más limpios que los de planta baja.

Justo antes de bajar, busca el escudo nobiliario del Conde del Valle de Orizaba. Está en el descanso de las escaleras, hecho completamente de azulejos con una inscripción que dice: «Fuerza ajena ni le toca ni le prende, solo su virtud le ofende».

Este es uno de los escudos aristocráticos que sobrevivieron cuando en 1821 México se independizó y se ordenó destruir todos los símbolos nobiliarios. ¿Por qué este se salvó? Nadie lo sabe con certeza, pero probablemente porque estaba medio escondido en la Casa de los Azulejos y los trabajadores encargados de borrarlo simplemente no lo vieron.

Cuándo Ir (Porque No Todos los Momentos Son Iguales)

Vamos al grano. La Casa de los Azulejos está abierta 18 horas al día, pero hay mejores y peores horarios.

Entre semana de 8 a 10 AM: El momento perfecto. Poca gente, luz natural entrando por las vidrieras, ambiente tranquilo. Puedes recorrer todo sin tener que esquivar grupos de turistas. Si vas a tomar fotos, este es tu horario.

Entre semana de 2 a 4 PM: Funcionarios y oficinistas del Centro ya regresaron a trabajar, turistas fueron a comer a otro lado. Es otro buen momento aunque la luz ya no es tan espectacular.

Fines de semana de 11 AM a 3 PM: Evítalo si puedes. Lleno de turistas, filas en el restaurante, imposible tomar fotos sin 20 personas en el encuadre. Si no te queda de otra, ve muy temprano (antes de las 9 AM) o ya entrada la tarde (después de las 5 PM).

De noche después de las 8 PM: Experiencia completamente diferente. El patio está iluminado con luces artificiales, el ambiente es más íntimo y romántico. Perfecto si vas con alguien especial o si quieres ver el lugar desde otra perspectiva. El problema es que hay más gente cenando y puede ser complicado recorrer con calma.

Dato logístico: Los martes y miércoles entre las 3 y 5 PM son cuando menos gente hay en la Casa de los Azulejos en todo el año. Si buscas tener el lugar casi para ti solo, ese es tu momento.

Si Decides Comer Ahí (No Es Obligatorio pero Tampoco Está Mal)

Hablando con franqueza: Sanborns no es alta cocina. Pero siento que hay algo especial en desayunar chilaquiles en un palacio del siglo XVI, ¿no?

Lo que sí vale la pena pedir en la Casa de los Azulejos:

  • Chilaquiles verdes o rojos (son su especialidad desde hace décadas, los hacen bien).
  • Enchiladas suizas (clásicas, decentes, nada espectacular pero cumplen).
  • Molletes con frijoles refritos (buenos para un desayuno ligero).
  • Café de olla (sorprendentemente bueno).

Lo que NO recomiendo:

  • Cualquier cosa «gourmet» del menú (no es su fuerte).
  • Mariscos (estamos en el Centro, no tiene sentido).
  • Hamburguesas (hay mejores opciones en Madero).

Precios accesibles: Espera pagar entre 200-300 pesos por un desayuno completo, 180-280 por una comida. No es ultra barato pero tampoco es robo considerando la ubicación y el edificio.

Tip guía local: Si solo quieres probar algo sin gastar mucho en la Casa de los Azulejos, pídete un café y un pan dulce en la barra de la tienda (sí, hay una barra). Cuesta como 80 pesos, puedes sentarte en una de las mesas del patio, y «técnicamente» ya eres cliente.

Los Errores que Comete Todo Mundo (Y Cómo Evitarlos)

He visto estos fallos más veces de las que puedo contar en la Casa de los Azulejos:

Error #1: Quedarse solo en el patio: El patio es bonito, sí. ¿Pero sabes qué es más bonito? Subir al segundo piso y ver el patio desde arriba. Recorrer los corredores. Ver el mural de José Clemente Orozco. Buscar el escudo nobiliario. El edificio tiene tres niveles contando la azotea (aunque a esa no puedes subir), y la mayoría se queda solo en el primero.

Error #2: Venir en domingo a medio día: A menos que disfrutes estar rodeado de 500 personas tomando fotos, no lo hagas. Los domingos el Centro Histórico se llena de familias enteras, tours grupales, vendedores ambulantes. La experiencia de la Casa de los Azulejos en Ciudad de México es 10 veces mejor entre semana.

Error #3: No investigar nada antes de ir: Si solo ves «un edificio con azulejos» y no sabes que hubo un asesinato en las escaleras, que los azulejos fueron puestos por una condesa en 1737, que hay un mural de José Clemente Orozco arriba, te vas a ir pensando «ah, qué bonito» y nada más.

Error #4: Pensar que no puedes subir las escaleras: No hay guardias ni letreros que digan «prohibido el paso». Las escaleras están ahí, súbelas. Es parte del recorrido de la Casa de los Azulejos.

Error #5: Tomar 50 fotos y no observar nada: Lo sé, es tentador documentar todo. Pero regálate 10 minutos sin celular. Siéntate, observa, escucha. La fuente del patio tiene un sonido específico. Los meseros hablan en voz baja. Hay un eco particular cuando alguien camina por los corredores. Eso no lo vas a capturar en una foto de Instagram.

Lo que Está Cerca de la Casa de los Azulejos (Y Por qué Deberías Armar una Ruta)

La mejor estrategia es combinar la Casa de los Azulejos con otros lugares en la misma zona. Todos están a menos de 10 minutos caminando:

Ruta sugerida para una mañana completa:

  1. Empieza en el Palacio de Bellas Artes (30 min recorriendo el exterior, entrando al vestíbulo)
  2. Camina por Madero, hay tiendas, restaurantes y otros edificios históricos como el Palacio de Iturbide (10 min, entrada gratis).
  3. Llega al Zócalo, ve la Catedral Metropolitana (30 min).
  4. Si todavía tienes energía, Templo Mayor o Palacio Nacional.

Con esto tienes 4-5 horas de recorrido histórico.

Preguntas que Siempre Me Hacen

¿De verdad puedo entrar a la Casa de los Azulejos sin consumir nada? Sí. Entras, recorres, sales. Nadie te va a decir nada. Los guardias de seguridad están acostumbrados.

¿Puedo tomar fotos en la Casa de los Azulejos? Sí, pero sin flash. Uso personal permitido. Si vas con tripié o equipo profesional, mejor pregunta antes.

¿Hay baños en la Casa de los Azulejos? Sí, en el segundo piso. Van a estar más limpios que los de cualquier baño público del Centro.

¿Es seguro ir solo/a a la Casa de los Azulejos? Totalmente. Es uno de los edificios más transitados del Centro Histórico. Hay seguridad privada, cámaras, y siempre hay gente.

¿Qué tan accesible es para sillas de ruedas o personas con movilidad reducida? La entrada está a nivel de calle, hay elevador para subir al segundo piso. Es accesible.

¿Hay tour guiado en la Casa de los Azulejos? No oficial. Pero si le preguntas amablemente a algún mesero que tenga tiempo, varios conocen las historias del lugar y te las cuentan. No está de más dejar propina si te ayudan.

La Verdad Final sobre la Casa de los Azulejos

Mira, no te voy a mentir diciéndote que es el lugar más impresionante de la Ciudad de México. No lo es. Chapultepec, Teotihuacán, Xochimilco, el Museo de Antropología… todos son experiencias más grandes.

Pero la Casa de los Azulejos en CDMX tiene algo que esos lugares no tienen: accesibilidad inmediata y gratuita a un pedazo de historia colonial que sigue vivo.

Puedes entrar cuando quieras, quedarte el tiempo que quieras, recorrerla como quieras. No hay guardias diciéndote por dónde caminar ni audios guías obligatorias. Es un palacio del siglo XVI que funciona como restaurante, y eso es rarísimo en el mundo.

¿Mi recomendación final? Ve un martes o miércoles entre 8 y 10 AM. Lleva este artículo en tu celular. Tómate 45 minutos para recorrerla bien. Sube al segundo piso. Busca el escudo. Lee la historia del asesinato. Siéntate 5 minutos en el patio y solo observa.

Y cuando salgas, voltea hacia atrás y mira la fachada de azulejos sabiendo que acabas de caminar por el mismo patio donde los Condes del Valle de Orizaba recibían visitas hace 300 años.

Eso no lo haces en muchos lugares.

Carlos Ali

Aficionado a la historia y a la cultura mexicana.

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