Cruzar el Umbral del Palacio Más Espectacular de México
Cuando cruzas las puertas del Palacio de Bellas Artes por primera vez, algo sucede: el bullicio de la Alameda Central desaparece y te encuentras frente a un despliegue de mármoles, bronces y cristales que te transportan a una época donde cada detalle arquitectónico tenía un significado. Pero aquí va la pregunta que pocos se hacen: ¿qué encontrarás realmente al explorar el Palacio de Bellas Artes por dentro?
La respuesta no es simple. Este edificio es un laberinto de nueve salas museísticas, vestíbulos monumentales, escaleras de mármol negro traído de Monterrey, candiles Art Déco que pesan toneladas, un telón cortafuego fabricado con casi un millón de piezas de cristal opalescente, y murales de los más grandes exponentes del muralismo mexicano. Es, literalmente, una ciudad cultural completa condensada en 19 millones de pesos de la época (equivalentes a cientos de millones actuales).
Dato clave: El Palacio de Bellas Artes por dentro utilizó más de 600 metros cuadrados de maderas preciosas solo en la Sala Nacional, además de mármoles provenientes de seis estados mexicanos diferentes: rosa y café de Querétaro, rojo de Durango y Torreón, negro de Monterrey, ónix amarillo-verdoso de Oaxaca, y granito noruego rescatado del abandonado Palacio del Poder Legislativo.
Lo que hace único al Palacio de Bellas Artes por dentro no es solo su belleza estética, sino la fusión perfecta entre dos visiones arquitectónicas: el exterior Art Nouveau del italiano Adamo Boari (iniciado en 1904) y el interior Art Déco del mexicano Federico E. Mariscal (concluido en 1934). Treinta años de historia, dos guerras mundiales, una revolución mexicana y el genio de decenas de artesanos europeos y nacionales cristalizaron en este espacio que hoy puedes recorrer.
En esta guía completa, te llevaré sala por sala, desde el momento en que pones un pie en el vestíbulo principal hasta los rincones menos conocidos como el antiguo roof garden en la azotea o los camerinos que albergaban hasta 300 artistas. Descubrirás por qué las máscaras del dios maya Chac custodian el gran hall, cómo funcionaba el órgano monumental de 7,000 flautas que ya no existe completo, y qué secreto esconde el telón más fotografiado de México.
¿Estás listo para adentrarte en el Palacio de Bellas Artes como nunca antes? Sigue leyendo y prepárate para ver este ícono de la Ciudad de México con nuevos ojos.
El Vestíbulo Principal: Primer Impacto de Mármol y Granito
Al ingresar al Palacio de Bellas Artes por cualquiera de sus tres entradas en la fachada principal, el vestíbulo te recibe con una declaración de intenciones: aquí, México quiso demostrar que tenía los materiales y el talento para competir con los grandes palacios europeos.
Este espacio rectangular ocupa todo el ancho de la fachada y funciona como antesala del viaje arquitectónico que te espera. Las paredes están revestidas con mármol rojo «México» proveniente de las canteras de Querétaro, cuyas vetas naturales crean patrones únicos que jamás se repiten. Los pilares robustos del Palacio de Bellas Artes, decorados con collares ornamentales de estaño, sostienen la estructura mientras que el piso combina granito noruego con mármoles nacionales en un diseño geométrico que guía tu mirada hacia las escaleras centrales.
Materiales Nacionales: Del Rosa de Querétaro al Negro de Monterrey
Una de las decisiones más revolucionarias del arquitecto Federico Mariscal fue maximizar el uso de materiales mexicanos para reducir costos tras la Revolución. El resultado es un catálogo vivo de la riqueza geológica nacional:
Tabla 1: Mármoles Mexicanos en el Interior del Palacio
| Material | Origen | Ubicación en el Palacio | Características |
|---|---|---|---|
| Mármol rosa | Querétaro | Pilares del Salón Central, arcos de cúpulas | Tonos cálidos con vetas blancas |
| Mármol rojo «México» | Querétaro | Vestíbulo, jardineras | Intenso color carmesí |
| Mármol rojo con vetas blancas | Durango | Marcos decorativos | Contraste dramático |
| Mármol negro «Monterrey» | Nuevo León | Escaleras centrales, piso del Salón Central | Negro profundo con rectángulos blancos |
| Ónix amarillo-verdoso | Oaxaca | Pasillos del teatro, difusores de lámparas | Translúcido, permite paso de luz |
| Granito noruego | Importado (reciclado) | Escaleras laterales, vestíbulo | Sobrio y resistente |
Dato revelador: Los mármoles negros de las escaleras principales pesan varias toneladas y fueron pulidos a mano por artesanos mexicanos hasta lograr un brillo de espejo que persiste hasta hoy, casi 90 años después.
Los Expendios de Boletos en Forma de Lira
Algo que muchos visitantes pasan por alto son los cuatro expendios de boletos ubicados en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes. Cada uno está construido en cobre bronceado y patinado, moldeado en forma de liras estilizadas que representan la música y las artes. Estas ventanillas son pequeñas esculturas funcionales creadas bajo los estándares del Art Déco, donde cada objeto cotidiano debía ser también una obra de arte.
En los extremos del vestíbulo, donde originalmente funcionaban las oficinas de contaduría del Palacio en 1934, hoy encontrarás espacios comerciales como la librería, pero los acabados originales en metal y madera permanecen intactos, testimonio de la calidad constructiva de la época.
El Gran Salón Central: Corazón Monumental Bajo Tres Cúpulas
Cinco escaleras te conducen desde el vestíbulo al gran salón central, el verdadero centro neurálgico del Palacio de Bellas Artes por dentro. Este espacio de proporciones monumentales está coronado por tres cúpulas cubiertas externamente con cerámica de colores y nervaduras de cobre, pero desde el interior lo que domina es la sensación de estar en una catedral laica dedicada al arte.
Las tres escaleras centrales están construidas en mármol negro «Monterrey», flanqueadas por jardineras revestidas en mármol rojo veteado que añaden un toque de color al conjunto. La escalera principal conduce directamente al vestíbulo que antecede la sala de espectáculos, mientras que de sus laterales arrancan dos escaleras más que suben al segundo piso, donde se encuentran las salas museísticas.
Los Lampadarios con Máscaras del Dios Chac
Lo que realmente captura tu atención en el salón central son los cuatro lampadarios monumentales que cuelgan de los arcos. Estas piezas combinan hierro laminado con aplicaciones de cobre bronceado y patinado, midiendo cada una aproximadamente 1.70 metros de alto por 1.20 de ancho.
El diseño incorpora elementos prehispánicos mexicanos, específicamente el crótalo estilizado (serpiente de cascabel sagrada) y están rematadas por magníficos mascarones del dios Chac, deidad maya de la lluvia. Esta fue una decisión deliberada del equipo de Federico Mariscal (arquitecto) para mexicanizar el interior del Palacio, contrastando con el enfoque más europeizante de Adamo Boari (primer arquitecto que inició el proyecto).
Dato clave: La iluminación del Palacio de Bellas Artes por dentro se logra mediante un sistema mixto: luz difusa indirecta en los plafones y la cúpula principal, complementada con lámparas que simulan fuentes, de 2.70 metros de alto, con armazón de acero y base de cobre, todas con cristales franceses pulidos. La gran bóveda está circundada por un anillo con lámparas que tienen difusores de ónix de Oaxaca, permitiendo que la luz pase a través de la piedra semipreciosa creando un efecto ambarino único.
Escaleras de Mármol Negro que Cuentan Historias
En los pilares, arcos de sostén y superficies inferiores de las escaleras se empleó mármol rosa de Querétaro, mientras que los marcos llevan mármol rojo de Torreón. Las enjutas de los arcos (espacios triangulares entre el arco y el marco rectangular) están decoradas con cerámica dorada que refleja la luz natural que entra por las ventanas superiores.
El piso del sector central del salón central presenta un diseño geométrico en mármol negro con pequeños rectángulos blancos insertados, creando un patrón que guía visualmente el flujo de personas hacia las diferentes áreas del edificio.
Viñeta de elementos destacados del salón central del Palacio de Bellas Artes:
- Altura total: Aproximadamente 3 pisos bajo la cúpula central.
- Función: Centro de distribución hacia teatro, museos y salas.
- Iluminación: Sistema de 1934 aún funcional, con capacidad de cambiar intensidad y color.
- Accesos: 5 puertas al teatro, escaleras a 4 niveles diferentes, conexión con 9 salas museísticas.
La Sala de Espectáculos: Joya Art Déco de 2,035 Butacas
Cruzar la gran puerta de hierro forjado que separa el salón central de la sala de espectáculos del Palacio de Bellas Artes es como entrar a otro universo. Esta puerta, creada por la prestigiosa casa francesa Edgar Brandt, cuenta con cuatro relieves de acero laminado con motivos prehispánicos y está coronada por una gran máscara de cobre repujado que funciona como guardián del templo teatral.
La sala de espectáculos del Palacio de Bellas Artes por dentro es una de las más sofisticadas de América Latina, con capacidad actual para 2,035 espectadores distribuidos en tres niveles:
Tabla 2: Distribución de Asientos en la Sala
| Nivel | Tipo de asiento | Cantidad | Características especiales |
|---|---|---|---|
| Primer piso | Butacas de luneta | 853 | 70 móviles según haya orquesta |
| Primer piso | Palcos laterales | 24 palcos | 12 por lado, en 3 hileras |
| Segundo piso | Butacas de anfiteatro | 529 | Incluye palco presidencial central |
| Tercer piso | Butacas de galería | 398 | Con caseta de control de iluminación |
| TOTAL | 2,035 | Capacidad máxima actual |
Columnas de Duraluminio y Decoración en Ónix
Uno de los elementos más innovadores del Palacio de Bellas Artes por dentro para 1934 fue el uso de duraluminio (aleación de aluminio de alta resistencia) en las columnas estructurales. Cuatro columnas forradas de este material sostienen el anfiteatro, mientras que dos columnas adicionales, también recubiertas de duraluminio pero rematadas con penachos decorativos, sostienen el segundo piso.
Este material, considerado ultramoderno en su época, permitió crear soportes más delgados que el acero tradicional, mejorando la visibilidad desde todos los ángulos de la sala.
La decoración interior emplea casi exclusivamente ónix amarillo-verdoso de Oaxaca en pasillos e interiores. Esta piedra semipreciosa, cuando se ilumina desde atrás, genera un resplandor cálido que suaviza la atmósfera del teatro. Los barandales de los palcos y plateas están fabricados en acero pulido con elementos ornamentales mexicanos, obra también de Edgar Brandt.
Acústica Perfecta y Aire Acondicionado de Vanguardia
La sala cuenta con un sistema de aire acondicionado instalado en 1934 que renueva el ambiente continuamente, algo revolucionario para la época. Este sistema mantiene la temperatura constante incluso con casa llena, fundamental para la conservación de instrumentos musicales y la comodidad de artistas y público.
La acústica fue cuidadosamente calculada respetando las líneas laterales esenciales del proyecto original de Boari, aunque Mariscal ajustó la planta para maximizar la capacidad sin sacrificar la calidad del sonido. El resultado es una sala donde se puede escuchar desde un susurro en el escenario hasta los fortissimos de una orquesta sinfónica completa con claridad cristalina en cualquier localidad.
Dato revelador: Las butacas originales de 1934 tenían base de hierro fundido forrado de terciopelo en placas especiales, con partes verticales niqueladas, brazos forrados de terciopelo, respaldo cuadrado y asiento acojinado con resortes. Muchas de estas butacas históricas aún están en servicio después de casi 90 años.
La iluminación de la sala es completamente indirecta, con capacidad para cambiar de color según las necesidades del espectáculo. Este sistema permite crear atmósferas que van desde el amanecer dorado hasta la noche estrellada, todo controlado desde la caseta técnica en el segundo piso.
El Telón Tiffany: Un Millón de Piezas de Cristal Opalescente
Si hay un elemento que define al Palacio de Bellas Artes por dentro, ese es sin duda el telón cortafuego Tiffany. Este prodigio técnico y artístico resuelve simultáneamente dos problemas: protección contra incendios (gran preocupación de la arquitectura teatral de principios del siglo XX) y espectáculo visual de primer orden.
El telón está construido con un armazón de acero de doble pared: por el lado del escenario lleva láminas acanaladas, mientras que hacia la sala está revestido con cristal opalino. Su estructura actúa como una compuerta rígida que se levanta para revelar el escenario y puede descender rápidamente en caso de emergencia para proteger al público.
Volcanes Mexicanos Inmortalizados en Vidrio
El tema decorativo del telón fue propuesto por Adamo Boari y representa un paisaje profundamente mexicano: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl vistos a través de un gran ventanal imaginario. La composición coloca los volcanes legendarios al centro, con sus cumbres nevadas capturando los últimos rayos del sol poniente. En la parte inferior aparecen los lagos del Valle de México, mientras que el primer plano muestra la flora característica: abetos, cactáceas, hojas y flores de bugambilia y aralia.
La Casa Tiffany de Nueva York dividió el telón en 206 tableros de aproximadamente 0.90 metros cuadrados cada uno. En total, el telón contiene cerca de un millón de piezas de cristal opalescente de 2 centímetros cada una, colocadas con mortero especial refractario al calor e impermeable. El trabajo en lámina bronceada forma el bastidor que simula el gran ventanal.
Tabla 3: Especificaciones Técnicas del Telón Tiffany
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Dimensiones | 14 metros de ancho × 12.50 de alto |
| Espesor | 32 centímetros |
| Peso total | Aproximadamente 22 toneladas |
| Piezas de cristal | Cerca de 1,000,000 |
| Tableros | 206 secciones |
| Material del cristal | Tiffany lustre glass (opalescente con reflejos metálicos) |
| Sistema de elevación | Eléctrico tipo «wincher» |
| Contrapeso | Más del 10% del peso total |
| Tiempo de descenso | Regulado por pistones de aire |
Tecnología de Seguridad Contra Incendios del Siglo XX
El telón se eleva mediante un sistema eléctrico tipo «wincher», con su peso contrabalanceado en más de 10% por contrapesos laterales que reducen el esfuerzo sobre la polea y el carrete ubicado en el emparrillado superior del escenario. El descenso se efectúa por gravedad, regulado por los contrapesos y un sistema de frenos que impide caídas rápidas.
Para evitar golpes sobre el piso del escenario, existen pistones de aire a ambos lados que amortiguan el impacto. El contacto para elevar el telón está cerca del puesto del mecánico jefe del teatro, pero existe una conexión adicional fuera del escenario para accionarlo en caso de que las llamas o el pánico impidan el acceso desde dentro.
Dato clave: Cuando el telón se ilumina con proyectores de colores desde diferentes ángulos, produce efectos de iridiscencia sorprendentes: los volcanes parecen cambiar de color del dorado al púrpura, del verde esmeralda al azul cobalto, creando un espectáculo dentro del espectáculo que ha maravillado a generaciones de espectadores.
Cada detalle del telón, desde las espinas de los nopales hasta los pétalos de las flores, está tratado con técnica minuciosa. El vidrio opalescente con reflejos metálicos fue un desarrollo de la Casa Tiffany que revivió el antiguo arte fenicio de metalizar vidrios, técnica que parecía perdida y que esta empresa dominó sin competencia en su época.
Las Salas de Museos: Arte en Cada Rincón del Palacio
El Palacio de Bellas Artes por dentro es un complejo museístico de nueve salas principales distribuidas alrededor del gran salón central, desde el segundo hasta el cuarto piso. Cuando Federico Mariscal (arquitecto mexicano que terminó la construcción del palacio) rediseñó el proyecto original, transformó lo que iba a ser un salón de fiestas y espacios sociales en galerías dedicadas al arte mexicano e internacional.
Sala Nacional: Candiles Monumentales de Edgar Brandt
En el segundo piso, al nivel de los palcos primeros del teatro, se encuentra la Sala Nacional (antiguamente llamada Sala de Fiestas). Este espacio puede funcionar como un gran salón o dividirse en tres salas mediante paneles móviles. Un gran cancel de metal dorado y cristal marca el acceso, donde aún puede leerse la leyenda original: «Museo Nacional de Artes Plásticas«.
Lo más impresionante de esta sala son los tres candiles monumentales creados por Edgar Brandt. Cada uno tiene esqueleto de hierro con carretillas de bronce dorado y patinado, cristales despulidos y almendras decorativas. Estas piezas no solo iluminan: son esculturas suspendidas que pesan cientos de kilos y ejemplifican el nivel artesanal de la decoración.
Para revestir esta sala se utilizaron 600 metros cuadrados de maderas preciosas en tonos verde claro, con hilos de metal dorado y plateado que crean patrones geométricos. Los pilares están forrados con maderas nobles que aportan calidez acústica además de belleza visual.
El piso es de parquet de madera, y la sala cuenta con grandes ventanales que comunican a siete terrazas exteriores ubicadas en la fachada principal y extremos de las laterales. Una tribuna en el nivel superior permitía ubicar orquestas pequeñas durante eventos sociales.
Viñeta de características de las Salas Museísticas:
- Total de salas: 9 principales más galerías circulares.
- Estilos representados: Art Déco predominante con elementos prehispánicos.
- Materiales: Maderas preciosas, mármoles, metales bronceados, cristales franceses.
- Capacidad de la Sala Manuel M. Ponce: 420 butacas (máximo 500 personas).
- Función histórica: Exposiciones temporales y permanentes desde 1934.
Murales de Rivera, Orozco, Siqueiros y Tamayo
El tercer piso del salón central, al nivel de los segundos palcos del teatro, aloja siete salas adicionales incluyendo dos espacios abiertos donde se encuentran los murales más fotografiados del Palacio de Bellas Artes por dentro.
En el extremo poniente, Diego Rivera pintó «El hombre controlador del universo» (realmente se titula «El hombre en el cruce de caminos»), obra que originalmente fue censurada en el Rockefeller Center de Nueva York por incluir un retrato de Lenin. Rivera la reprodujo aquí con modificaciones, creando uno de los testimonios más importantes del muralismo mexicano.
Al oriente, José Clemente Orozco realizó «Katharsis», mural que representa la destrucción de un orden caduco y el nacimiento de uno nuevo a través de imágenes dramáticas de fuego y figuras humanas distorsionadas.
Posteriormente se añadieron más murales:
- David Alfaro Siqueiros: Tríptico «La nueva democracia», «Víctimas de la guerra» y «Víctimas del fascismo» (1945), más el díptico «Tormento y Apoteosis de Cuauhtémoc» (1951).
- Rufino Tamayo: «Nacimiento de la nacionalidad» (1952) y «México de hoy» (1953), ubicados en el segundo piso.
- Jorge González Camarena: «La humanidad liberándose» (1963).
Dato revelador: La galería que une los espacios de los murales contaba originalmente con cuatro grandes reflectores en forma de pebeteros sostenidos por cactus de cristal y mármol negro, obra del herrero mexicano Luis Romero. Aunque los reflectores ya no están, las bases permanecen como remates de los pilares.
La galería circular del cuarto piso, de 65 metros de largo, albergaba originalmente un invernadero para exhibición de flores y plantas que servía simultáneamente como sala de descanso. Este espacio se iluminaba naturalmente por ventanas colocadas en los arranques de las semicúpulas y siete grandes ventanales bajo la cúpula central. Desde 1984, esta galería funciona como Museo Nacional de Arquitectura.
Espacios Secretos: Del Roof Garden al Órgano Monumental
Más allá de las áreas públicas principales, el Palacio de Bellas Artes por dentro esconde espacios que pocos visitantes conocen pero que fueron fundamentales en el diseño original.
El Órgano de 7,000 Flautas (Parcialmente Desmontado)
Uno de los elementos más ambiciosos del proyecto era el órgano monumental, construido por José M. Cornejo de la Casa Kornix. Esta maravilla musical ocupaba un espacio equivalente a la anchura completa de la sala, instalado en cinco compartimentos de madera colgados de la estructura de la bóveda.
El instrumento constaba de:
- Cuatro teclados y un pedal.
- 7,000 flautas.
- 30 juegos de registros.
- Ruidos sonoros convencionales y mexicanos (marimba, teponaxtle).
- Instrumentos integrados: gran arpa alemana, xilófono, carrillón, cláxones, sirenas.
Su funcionamiento era electro-neumático y podía manejarse por consola manual o automática para tocar rollos estándar de pianola de 88 notas. A los lados del escenario estaban las torres con los juegos de tres fuelles y ventiladores eléctricos para alimentación de aire.
Dato clave: En 1949 se decidió desmontar parte del órgano monumental del Palacio de Bellas Artes para instalar un órgano de concierto en el Conservatorio Nacional de Música, pero no fue hasta 1957 cuando parte considerable del instrumento se rescató para construir el órgano del Auditorio Nacional. Actualmente, el órgano original del Palacio está desmembrado y no funciona.
Camerinos, Cafetería y Detalles que Pocos Conocen
La parte posterior del Palacio de Bellas Artes por dentro, formando una «U» en tres pisos, alojaba los departamentos para artistas con capacidad para aproximadamente 300 personas. El sistema incluía:
- 30 camerinos individuales para segundas figuras en primer y segundo pisos.
- 6 camerinos de lujo para primeras figuras en corredores norte, cada uno con recibidor, vestidor, guardarropa, tocador, lavabo y diván.
- Camerinos colectivos en el tercer piso.
- 34 baños con regadera y 2 con tina.
- Salas vestíbulo para ensayos en cada piso.
- Sanitarios, peluquerías, salones de belleza, planchadurías y lavado.
- Altoparlantes conectados al escenario para seguir la representación.
El restaurante original tenía entrada independiente por el pórtico poniente y constaba de un gran salón con 42 mesas, tribuna para orquesta, y una sala de asador con vista a la Alameda acondicionado con sillones de cuero rojo y mesas de mármol. La cocina ubicada en el basamento contaba con enormes refrigeradores, bodega para barricas, bodega de vinos con capacidad para 55,000 botellas, lavandería y demás servicios. Sin embargo, este restaurante solo funcionó el día de la inauguración y fue posteriormente suprimido. En 1984 se inauguró en ese mismo sitio la cafetería actual.
El roof garden instalado en la azotea incluía sillería, mesas metálicas, sillones, sombrillas de lona y una fuente de mármol blanco. Se conectaba con el invernadero del cuarto piso mediante una puerta especial. Este espacio social fue eliminado hacia 1954.
Conclusión: Una Experiencia Sensorial Única en CDMX
Explorar el Palacio de Bellas Artes por dentro es mucho más que visitar un edificio: es realizar un viaje sensorial a través de tres décadas de historia mexicana, dos visiones arquitectónicas complementarias y el trabajo de cientos de artesanos que dejaron su huella en cada detalle.
Desde el primer contacto con los mármoles del vestíbulo hasta el momento en que contemplas el telón Tiffany iluminado o caminas bajo los lampadarios con máscaras del dios Chac, cada espacio cuenta una historia de perseverancia, identidad nacional y búsqueda de excelencia artística.
¿Qué hace único al Palacio de Bellas Artes por dentro?
Es la fusión perfecta entre:
- Materiales nobles mexicanos (6 tipos diferentes de mármol nacional).
- Artesanía europea de primer nivel (Edgar Brandt, Tiffany Studios).
- Talento nacional (Luis Romero, José M. Cornejo).
- Arte mural mexicano (los cuatro grandes del muralismo).
- Tecnología de vanguardia para 1934 (aire acondicionado, iluminación variable, maquinaria escénica alemana).
- Arquitectura Art Déco con elementos prehispánicos.
Si planeas visitar el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, te recomendamos:
- Llega temprano para evitar multitudes y poder apreciar los detalles con calma.
- Toma un tour guiado para acceder a áreas normalmente cerradas al público.
- Asiste a una función en la sala de espectáculos para experimentar la acústica y ver el telón en acción.
- Recorre las salas de murales con suficiente tiempo para cada obra.
- Visita la cafetería en el espacio del antiguo restaurante.
- Fotografía permitida (sin flash) en la mayoría de áreas públicas.
Datos prácticos para tu visita al Palacio de Bellas Artes:
- Ubicación: Avenida Juárez y Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico, CDMX.
- Horarios: Variable según exposiciones y funciones (consultar sitio oficial).
- Entrada a exposiciones: Generalmente gratuita los domingos.
- Funciones teatrales: Requieren compra de boletos anticipada.
- Estacionamiento: Subterráneo en el edificio o públicos cercanos.
- Metro más cercano: Estaciones Bellas Artes (Líneas 2 y 8) y Hidalgo (Líneas 2 y 3).
El Palacio de Bellas Artes por dentro es testimonio vivo de que cuando arte, arquitectura e identidad nacional se unen con recursos suficientes y visión a largo plazo, el resultado trasciende generaciones. No es casualidad que siga siendo el principal referente cultural de México casi 90 años después de su inauguración.
¿Ya conoces el Palacio de Bellas Artes? No te lo pierda y comparte esta guía a aquellos que les puede ser de utilidad.









