Historia de la Torre Latinoamericana: El Rascacielos Que Desafió Tres Terremotos en CDMX

Historia de la Torre Latinoamericana desde 1956: construcción antisísmica, terremotos heroicos y transformación en patrimonio de CDMX.

Historia de la Torre Latinoamericana

Por Carlos Ali

Aficionado a la historia y a la cultura mexicana.

noviembre 1, 2025

El Edificio Que Sobrevivió Cuando Todo Colapsaba

La mañana del 19 de septiembre de 1985 quedó marcada en la memoria de millones. A las 7:19 horas, el peor terremoto de la historia moderna sacudió la Ciudad de México. El ingeniero Adolfo Zeevaert se encontraba en su oficina del piso 25 cuando comenzó el movimiento. Se dirigió a la ventana del costado sur y presenció cómo edificios enteros se desmoronaban: la cafetería Stiper Leche, el inmueble Atlas, el cine Alameda, el Hotel Regis. Todo caía como gigantes con pies de barro.

Cuando cesó el sismo, su oficina estaba prácticamente intacta. Solo algunos cuadros movidos, objetos caídos. El recuento de daños fue mínimo: dos ventanas desajustadas, un tubo de agua roto, cables de elevador enredados. Alrededor, la ciudad era polvo, ruinas y desastre.

La historia de la Torre Latinoamericana se escribió con letras de acero ese día. ¿Cómo resistió un edificio de 44 pisos cuando estructuras más modernas colapsaban? La respuesta nos lleva décadas atrás, a un grupo de visionarios que soñaron con construir el rascacielos más alto de Latinoamérica sobre el lecho de un antiguo lago.

Esta es la historia de la Torre Latinoamericana: un relato de ingenio mexicano, resistencia extraordinaria y transformación cultural que inicia siglos antes de su construcción, cuando jaguares rugían donde ahora se alza el cristal y el acero.

El Sitio Histórico: Del Zoológico de Moctezuma al Convento Franciscano

Cuando Aquí Rugían los Jaguares del Imperio

Antes de que existiera cualquier estructura moderna, este terreno albergaba algo extraordinario: el jardín zoológico del tlatoani mexica, Moctezuma. Los cronistas españoles quedaron asombrados ante este «vivario» que reunía la fauna más impresionante de Mesoamérica.

Hernán Cortés describió en sus cartas estanques con «todos los linajes de aves» de estas tierras. La Casa de las Fieras contenía jaguares, pumas, lobos y coyotes en jaulas sólidas. Bernal Díaz del Castillo escribió que incluía águilas reales, quetzales, buitres, halcones y un serpentario completo. Cuando todos estos animales rugían, aullaban, chillaban y trinaban simultáneamente, aquello «parecía un infierno».

Dato asombroso: Según testimonios de conquistadores, existe la controvertida leyenda de que los animales salvajes eran alimentados con carne de sacrificados, e incluso que españoles capturados durante la conquista terminaron en las fauces de estos depredadores.

ÉpocaUso del TerrenoCaracterística Principal
1325-1521Zoológico ImperialJaguares, águilas, quetzales, serpientes
1524-1856Convento de San FranciscoUno de los conjuntos religiosos más grandes de América
1856-1947Edificios comercialesPlaza Guardiola, tiendas, oficinas
1948-presenteTorre LatinoamericanaRascacielos emblemático de México

El Convento de San Francisco: Tres Siglos de Poder Colonial

Tras la caída de la gran ciudad Azteca Mexico-Tenochtitlan en 1521, los franciscanos —primera orden religiosa en llegar a la zona— recibieron este predio y levantaron uno de los complejos religiosos más importantes de Nueva España. El templo fue inagurado en 1716.

El convento destacaba por su lujo y riqueza: valiosas joyas, óleos de reconocidos pintores novohispanos, reliquias, objetos sagrados y muebles finamente decorados. La sillería de caoba del coro y el atril de ébano lucían esplendorosos. Contaba con once capillas, entre ellas la de Balvanera —que parcialmente sobrevive en la calle Madero— y la de la Tercera Orden, donde siglos después se erigiría la Torre Latinoamericana.

La Reforma que desbarató el negocio a los franciscanos:

A mediados del siglo XIX (19), el estado mexicano promulgó las leyes de desamortización: expropiación y venta de bienes pertenecientes a corporaciones civiles o eclesiásticas. Fragmentando por consecuencia el enorme convento. En estos años también se abrió lo que hoy es la calle 16 de Septiembre, lo que partió el jardín principal del convento. Fue el inicio del fin del grandioso recinto que por siglos dio nombre a la calle de San Francisco.

La fragmentación y venta a particulares de los predios (terrenos), junto con la demolición de la mayor parte de los templos, transformó la fisionomía urbana del Centro Histórico de la CDMX. Para finales de los años 1800, esta esquina formaba parte de la popular Plaza Guardiola, donde familias porfirianas paseaban admirando los leones de bronce de la residencia Escandón y los mosaicos de la Casa de los Azulejos.

1906-1948: Nace el Sueño Vertical

El 30 de abril de 1906, cuando aún no se vislumbraba la Revolución, nació la Compañía de Seguros La Latino Americana. Su respaldo venía de la élite financiera porfiriana:

  • Guillermo de Landa y Escandón – Gobernador del Distrito Federal.
  • Pablo Macedo – Distinguido abogado.
  • Julio Limantour – Hermano del secretario de Hacienda.
  • José de Landero y Cos – Empresario minero y exministro.
  • Óscar Braniff – Primer director de la compañía.

La empresa inició con 5,000 pesos, pero en cuatro años aumentó su capital a 500,000 pesos al convertirse en pionera confiable de seguros de vida en México. Como puedes imaginar, a partir de 1911 la Revolución mexicana afectó sus operaciones, pero ya para 1930 la compañía volvió a pensar en grande.

1930: La Adquisición de la Esquina Dorada

En septiembre de 1930, La Latino Americana adquirió un edificio art déco en la esquina de Madero con San Juan de Letrán. Con la expansión de sus negocios, proyectaron levantar un edificio de 27 pisos. Pero pronto el plan cambió con miras a rasgar el cielo.

El sueño comenzó en 1948. El año anterior habían demolido el viejo edificio. Ahora se pensaba en construir el rascacielos más alto de México y Latinoamérica. El consejo consultivo —integrado por descendientes de fundadores como Miguel S. Macedo y José A. Escandón— convocó a un equipo excepcional.

El equipo que escribiría la historia de la Torre Latinoamericana:

ProfesionalRol en el ProyectoContribución Clave
Adolfo ZeevaertDirector de obraSupervisión general, estudios sísmicos
Leonardo ZeevaertConsultor estructuralDiseño revolucionario de cimentación
Augusto H. ÁlvarezArquitecto principalDiseño arquitectónico y fachada
Nathan M. NewmarkConsultor antisísmicoCálculos de vibración sísmica
Eduardo EspinozaIngenieroCálculos estructurales, montaje
Alfonso González PaulladaArquitectoColaboración en diseño

Contexto de modernización: Estos años también eran tiempos del presidente Miguel Alemán (1946-1952) y su primo Fernando Casas Alemán en la capital. La Ciudad de México se transformaba radicalmente con Anillo Periférico, Viaducto, y el sueño de convertirse en metrópoli moderna de referencia mundial.

La Historia de la Construcción de la Torre Latinoamericana: 1948-1956

El Desafío Mortal: Edificar Sobre un Antiguo Lago

El verdadero reto de la historia de la Torre Latinoamericana era geológico: ¿cómo construir 181 metros de altura sobre el blando lecho del antiguo lago de Texcoco, en una zona altamente sísmica?

Los mapas de Tenochtitlan mostraban que la Torre Latinoamericana se levantaría prácticamente en la orilla entre agua y tierra firme. El subsuelo era arcilla saturada de agua, con hundimiento constante de la ciudad.

Leonardo Zeevaert diseñó una solución innovadora para México:

  1. 361 pilotes de concreto con fundas de acero clavados a 33 metros de profundidad.
  2. A esa profundidad alcanzaban la capa de arena compacta capaz de soportar 24,000 toneladas.
  3. Sobre los pilotes, un cajón de concreto a 13.5 metros funcionando como casco de barco.
  4. La torre «flotaría» entre el agua y la arcilla del manto freático.
  5. Sistema hidráulico para inyectar agua bajo la base y corregir inclinaciones.
  6. Losa movible en planta baja para compensar el hundimiento urbano.

Esta solución serviría como inspiración para la construcción del Mayor Templo Mariano de México. A que no adivinas Cuál Es.

Nathan M. Newmark, considerado padre de la ingeniería sísmica, calculó los modos de vibración del edificio ante terremotos. Eduardo Espinoza supervisó los cálculos estructurales y el montaje del armazón.

Bethlehem Steel Corporation —proveedores del Empire State en Nueva York— suministró el acero, aunque inicialmente reprocharon que el diseño tuviera elementos mecánicos «demasiado elevados» para la época.

«Pasos en el Cielo»: Fotografías Que Hicieron Historia

En octubre de 1951, cuando la estructura apenas alcanzaba el piso 32, dos fotógrafos arriesgaron sus vidas por registrar la historia de la arquitectura mexicana: Faustino Mayo y Nacho López subieron por escaleras marinas hasta donde «solo alargando el brazo podía acariciarse aquella nube».

Su reportaje «Pasos en el cielo» apareció en la revista Mañana el 27 de octubre de 1951, junto con texto del periodista Carlos Argüelles. Las imágenes muestran el sol cruzando las viguetas, destellos en cientos de remaches, y trabajadores caminando por estructuras donde apenas cabe un pie, a más de cien metros de altura.

Dato revelador: Mayo y López estuvieron más de dos horas entre el «esqueleto del progreso», hasta que se les terminó la película fotográfica. Desde abajo, transeúntes los observaban con curiosidad, morbo y ansiedad. Algunos consideraban la labor de estos «peatones celestiales» como «algo que espantaba».

Al descender, confesaron que fue una experiencia que no deseaban repetir nunca. Sin embargo, los constructores todavía permanecerían allí hasta 1956.

Cine en las Alturas: «Dos Mundos y un Amor»

En 1954, el director Alfredo B. Crevenna filmó «Dos mundos y un amor» en la Torre Latinoamericana durante su construcción. Pedro Armendáriz protagonizó como el arquitecto Ricardo Anaya, e Irasema Dilián como su esposa Silvia.

La película retrata la historia de la capital a mediadados siglo pasado con la Torre Latinoamericana como orgullo urbano. Incluye escenas de las obras y se ha dicho que a Armendáriz —acostumbrado a escenas de acción— le daba pavor y hasta le agarró temblorina en las rodillas cuando rodó entre andamios, columnas y viguetas en las alturas.

El Incendio de 1954: Primera Prueba de Resistencia

Durante los ocho años de construcción, Adolfo Zeevaert estuvo obsesivamente presente, esperando que ocurriera un sismo para observar cómo afectaba al edificio. Se obsesionó tanto que no salió de vacaciones en ese periodo.

Aunque no tembló durante la construcción, el 23 de mayo de 1954 la cimbra de madera del piso 42 se incendió. El siniestro no ocasionó víctimas, pero evidenció la dificultad para combatir fuegos a esas alturas.

Según una crónica periodística, durante la labor de los bomberos al conectar sus mangueras, «se dio el caso de que el agua misma brotara con tanta fuerza por todos los sitios, menos por lo que pudiera llamarse el extremo de la manguera, en el área donde el líquido era más necesario».

Finalmente apagaron el fuego sin mayores consecuencias.

Inauguración y Primeros Años: 1956-1957

Abril de 1956: Nace un Ícono

Para marzo de 1956, los trabajos estaban terminados. La historia nos cuenta que la Torre Latinoamericana fue inaugurada oficialmente el 30 de abril de 1956, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la aseguradora (la que pagó y usa hasta el día de hoy como oficina de trabajo la torre).

Números récord de la construcción:

  • Inversión: 55 millones de pesos de aquellos.
  • Altura total: 181.3 metros (139 de construcción + 42 de antena).
  • Pisos: 44 sobre nivel del suelo + 3 sótanos.
  • Escalones: 916 en total.
  • Tubería de cobre: 55 toneladas.
  • Peso total: Más de 24,000 toneladas.
  • Vidrio y aluminio: Miles de metros cuadrados en fachada.

Récords mundiales alcanzados:

  • Primer edificio con fachada totalmente de cristal.
  • Sexto más alto del planeta en 1956.
  • Elevadores más rápidos del mundo.
  • Rascacielos más alto de Latinoamérica.

Recepción Mixta: Entre Fascinación y Temor

La Torre Latinoamericana inició su historia como el edificio comercial más importante de México. La aseguradora ocupó los pisos 4 a 8, mientras que la dulcería Larín rentó parte de la planta baja en la esquina de Madero.

Sin embargo, la respuesta del mercado no fue alentadora. Los precios de renta eran elevados y muchos consideraban riesgoso habitar el edificio por posibles incendios o sismos. Numerosas personas ni de chiste pensaban pasar su vida «a ese nivel del cielo».

Reacción de la prensa: Los diarios acudían a frases como «La Ciudad de México deja atrás el provincianismo» o «donde antes vivían los aztecas se levanta hoy una metrópoli moderna». Para muchos, era una transformación extraordinaria.

Críticas arquitectónicas: El arquitecto Augusto H. Álvarez confesó años después su frustración. Los dueños querían «un edificio que se pudiera repetir en ceniceros, como la Torre Eiffel». Se resignó a «vestir un esqueleto» importado de Estados Unidos.

El arquitecto Irving Evan Myers advirtió en 1950 que construir rascacielos cerca del cruce de Madero con San Juan de Letrán podría crear un «cañón semejante al del bajo Broadway de Nueva York», aumentando riesgos en una zona ya congestionada (cosa que al final no pasó).

El Terremoto de 1957: Nace una Leyenda

El «Acapulcazo» del Ingeniero Zeevaert

Tras la inauguración, parecía que el peligro había pasado. El último fin de semana de julio de 1957, unos amigos convencieron a Adolfo Zeevaert de viajar a Acapulco. Le aseguraron que no podría haber un sismo en esos días.

Pero el domingo 28 de julio de 1957, a las 2:43 de la madrugada, la tierra se alzó en Ciudad de México. El Ángel de la Independencia rodó por los suelos: fragmentos de cabeza, ala, brazo y cuerpo semidesnudo de la Victoria por todos lados.

De Tragedia a Éxito Comercial

Adolfo Zeevaert regresó inmediatamente a la capital. Comprobó que, pese a graves afectaciones urbanas, la Torre Latinoamericana seguía en pie sin grandes daños. Lo que para muchos fue terrible tragedia, para el rascacielos significó el inicio de su éxito.

Consecuencias del terremoto:

  • Varios inquilinos de inmuebles dañados se mudaron a la torre.
  • El edificio demostró su fortaleza al brindar alojamiento seguro.
  • Tener un espacio allí se convirtió en motivo de prestigio.

Reconocimiento Internacional Inmediato

Ese mismo año, el Instituto Estadounidense de la Construcción de Acero otorgó un premio al mérito por ser el edificio más alto expuesto a enorme fuerza sísmica sin sufrir «el más ligero daño». El galardón certificó el «ingenio y competencia» de quienes lo planearon y lo «fuerte e integral» de la «moderna construcción de acero».

Legado técnico: La cimentación y estructura ideadas principalmente por mexicanos sirvieron de modelo para edificaciones y reglamentos de construcción en zonas sísmicas del mundo.

El Terremoto de 1985: El Momento Definitorio

La Mañana del Jueves Negro

La historia de la Torre Latinoamericana alcanza su momento más dramático y heroico el 19 de septiembre de 1985. Aquel jueves, el ingeniero Zeevaert estaba en su oficina del piso 25 con su hijo cuando sintió un movimiento lento que pronto se intensificó.

Se dirigió a la ventana del costado sur y presenció el horror: el colapso de la cafetería Stiper Leche y de los niveles superiores del inmueble Atlas. El terremoto no cesaba; al contrario, la intensidad aumentaba.

Testimonio desde las alturas:

Miró rumbo al poniente: el cine Alameda y el Hotel Regis caían como gigantes con pies de barro. Observó cómo pesadas losas de concreto volaban como hojas al aire, el asfalto se levantaba como olas del mar y las vigas de acero parecían de chicle.

La Torre Permanece: Daños Mínimos

Cuando cesó el sismo, el despacho de Zeevaert estaba casi intacto: solo se movieron algunos cuadros y cayeron algunas cosas. Las personas que laboraban en la Torre Latino comenzaron a bajar por las escaleras comentando que solo se había sentido «un gran movimiento», pero nada grave.

Recuento final de daños:

  • Dos ventanas del piso 34 que perdieron su apoyo.
  • Un tubo de agua roto.
  • Los cables del elevador enredados.

Pasadas las 7:30 de la mañana y la Torre Latinoamericana había resistido el peor sismo de la historia moderna de Ciudad de México. Alrededor, todo era polvo, ruinas, caos y desastre.

Historias Humanas de Supervivencia

Se cuenta que Porfirio Callejas, encargado de mantenimiento, había ascendido a lo más alto para pintar la antena. Cuando empezó la oscilación, primero suave y luego brusca, lo único que pudo hacer fue abrazarse con todas sus fuerzas a aquella punta de la torre.

Igual espanto sufrió el elevadorista José Díaz Godínez, a quien la «zarandeada» lo agarró a mitad del edificio mientras se encontraba en el ascensor 3.

Consolidación como símbolo: Después de la tragedia, la Torre Latino demostró que había llegado para quedarse. También lo confirmaría en los sismos de septiembre de 2017, consolidándose como símbolo de resistencia mexicana.

Décadas Difíciles y Transformación: 1970-2002

Crisis y Deterioro: 1970-1990

No todo en la historia de la Torre Latinoamericana fue éxito. Desde 1972, con la construcción del World Trade Center en avenida Insurgentes, dejó de ser el más alto de América Latina.

La aseguradora pasó por crisis que provocaron deterioro del rascacielos y disminución de inquilinos. Para 1999, la situación era preocupante.

Indicadores de deterioro:

  • Fachada afectada por sol y contaminación, lucía gris.
  • Ocupación reducida.
  • Mala fama por arrendatarios que encubrían negocios fraudulentos.

La Torre Latino ya no era aquel espacio privilegiado que engalanaba la esquina de Madero y Eje Central.

1997: Declaración como Patrimonio

Sin embargo, vendrían tiempos mejores. En 1997, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) catalogó la Torre Latino como edificio monumental representativo de una época. Prohibió modificar el diseño estructural de su fachada, incluida la singular disposición de las franjas azules y el aluminio.

Esta declaración surgió cuando la desaparición de edificios del siglo 20 hizo urgente revisar la Ley Federal sobre Monumentos de 1972, en el contexto del rescate del Centro Histórico.

2002: Carlos Slim «Al Rescate»

En 2002, el empresario Carlos Slim invirtió en la Latino y adquirió los primeros siete pisos —hasta ese momento propiedad de la aseguradora— colocando allí oficinas del banco Inbursa. Esta intervención formó parte del proyecto de rescate de inmuebles históricos en el centro capitalino.

Celebración del 50 Aniversario: 2006

Durante la semana del 24 al 30 de abril de 2006, los encabezados culturales de periódicos capitalinos anunciaban la celebración de los 50 años de la Torre Latinoamericana.

Eventos conmemorativos:

  • Ceremonia de inauguración del museo del piso 38.
  • Emisión de sello postal conmemorativo.
  • Placas de felicitación de institutos de arquitectura, ingeniería y telecomunicaciones.
  • Remodelación de últimos pisos.

La remodelación creó nuevos espacios para visitantes:

  • Piso 37: Tienda, cafetería, escalera de caracol hacia mirador.
  • Piso 38: Museo «La Ciudad y la Torre a través de los siglos».
  • Piso 36: Museo Bicentenario (inaugurado en 2010).
  • Pisos 42, 43 y 44: Miradores renovados con telescopios modernos.

Discurso Patrimonial: De Mercancía a Testigo

El jefe de Gobierno Alejandro Encinas destacó en la inauguración del museo que la Torre era «fiel testimonio del gran crecimiento de México porque con él, México dejó atrás su etapa rural y emerge a la urbanización, al país industrial».

Transformación conceptual: La Torre Latinoamericana pasó de edificio comercial a «testigo mudo de la historia», «referente cultural de la capital», comparable en importancia simbólica con la Basílica de Guadalupe o la Catedral Metropolitana de la CDMX.

Reinvención Histórica

El museo del piso 38 reunió imágenes del sitio: la casa de las fieras de Moctezuma, el convento de San Francisco, piezas arqueológicas encontradas durante la construcción, fotografías de edificios emblemáticos del Centro Histórico.

Flavio Abed, de la Secretaría de Turismo, declaró: «Aquí estaba el zoológico de Moctezuma: su casa de las fieras y su casa de las aves… El penacho del emperador lo hicieron con quetzales que estaban aquí».

Rodrigo Amerlinck afirmó: «Aquí se instalaron los franciscanos, se hizo el primer convento de América, de esta esquina salió la colonización para toda la Nueva España».

Presente y Futuro: Más de 65 Años de Permanencia

La historia de la Torre Latinoamericana es mucho más que la crónica de un edificio. Es la narrativa de cómo el ingenio mexicano respondió al desafío de construir sobre un lago, en una zona sísmica, contra todas las probabilidades.

Visionarios como Leonardo Zeevaert y Nathan M. Newmark, diseñaron sistemas completamente innovadores que salvarían vidas décadas después. La Torre es el relato de trabajadores que caminaron por vigas a más de cien metros de altura, arriesgando todo por construir un sueño vertical.

Te invitamos a compartir este recorrido por las alturas con aquellos compañeros que como tu les encanta saber la historia real de nuestros íconos de México.

Para más rutas históricas, arquitectura notable y lugares emblemáticos de la Ciudad de México, explora nuestras guías en LocalGuides.mx y descubre los tesoros ocultos de la capital mexicana.

Carlos Ali

Aficionado a la historia y a la cultura mexicana.

Conoce más en:

Contenido Relacionado

Lo más visto