El encuentro entre Frida Kahlo y Diego Rivera estaba predestinado. No fue casualidad y tampoco fue un error.
La relación de Frida con Diego fue casi un evento cósmico: dos seres con una sensibilidad artística sin igual, apasionados por México, brillantes en muchos sentidos se juntaron para vivir una de las historias de amor más intensas del siglo 20.
Así empieza la historia de Frida y Diego:
La primera vez que Frida conoció a Diego
Para 1922 José Vasconcelos, Secretario de Educación Pública, había ideado una estrategia para educar y transmitir la cultura e historia de México a quienes no sabían leer. Esta consistía en decorar los muros públicos con imágenes que relataran los sucesos que se contaban en los libros.
Por esta razón, Vasconcelos comisionó a Diego Rivera para que pintara un mural en el anfiteatro (Bolívar) que quedaba dentro de la Escuela Nacional Preparatoria, lugar donde estudiaba Frida. Diego pintó allí la Creación, un mural que refleja las virtudes teológicas.
Frida apenas tenía 15 años (Diego le llevaba 20 años a Frida ), estaba recién llegada a la Prepa. Formaba parte del grupo estudiantil los Cachuchas, quienes con mucha frecuencia hacían travesuras en la escuela: saboteaban las clases y le gastaban bromas pesadas a los profesores.
Con éste espíritu rebelde, Frida solía meterse en el anfiteatro Bolívar a escondidas de los profesores. Le gustaba ver a Diego pintar el mural la Creación encaramado en los andamios. También disfrutaba de hacerle bromas como robarle la comida de la canasta del almuerzo y gritarle cosas escondida detrás de los pilares del anfiteatro.
Diego en sus memorias escribió sobre esto; menciona que una vez Frida irrumpió en el anfiteatro Bolívar y le pidió permiso para verlo pintar. Se sentó a observarlo y después de varias horas la novia de Diego, que también estaba presente, se puso celosa y le armó un escándalo a Frida pidiéndole que se fuera. Frida no dijo nada, se quedó mirando un rato más y luego se marchó diciendo «buenas noches».
El reencuentro de Frida y Diego
Frida volvió a encontrarse con Diego en 1928, ella ya tenía 21 años, había terminado su etapa en la Prepa y ya estaba recuperada del horrendo accidente del camión con el tranvía.
Diego por su parte se encontraba soltero (su relación con Guadalupe Marín había terminado), estaba recién llegado a México luego de su viaje a Rusia y ya poseía una reputación de mujeriego que casi todos conocían.
Fue en una fiesta de Tina Modotti dónde se reencontraron. Se dice que en esa fiesta Diego sacó su pistola y la usó de manera imprudente. De alguna manera esto atrajo la atención de Frida, ella luego escribió que le interesaba Diego a pesar del temor que le tenía.
Cortejo de Frida a Diego, ¿o es al revés?
Después del accidente, Frida no volvió a la Prepa, su familia seguía pasando por una mala situación económica y no le quedó de otra que buscar trabajo de lo que fuera.
En ese proceso y dado que había descubierto que tenía talento para dibujar y pintar, realizó en sus ratos libres varias pinturas de autorretratos y retratos de mujeres. Frida se basó en libros observando las pinturas de los grandes artistas, en particular la pintura italiana del Renacimiento; a Frida le encantaba Botticelli. También tenía la experiencia de haber trabajado en la imprenta y lo que le había enseñado su padre sobre cómo retocar fotografías.
A Frida se le ocurrió la idea de mostrarle sus pinturas a Diego. Ella sabía que él se encontraba trabajando en los murales de la Secretaría de Educación en el Centro de la CDMX. Y como lo había visto en las fiestas de Tina Modotti se sintió con la confianza de abordarlo en su lugar de trabajo.
Al llegar a los andamios, Frida le mostró sus primeras pinturas a Diego esperando que éste le dijera si las pinturas eran lo suficientemente buenas para dedicarse a eso. Luego de observarlas detenidamente Diego le dijo que tenía talento y que debía seguir pintando.
Frida se puso muy contenta, tanto que invitó a Diego a su casa. Le dijo que fuese el siguiente domingo a su casa en Coyoacán, para que pudiese ver el resto de las pinturas que había realizado.
Y así fue, Diego fue el domingo a visitarla y Frida le mostró todas las pinturas que había realizado. Diego menciona en sus memorias que fue en ese preciso momento en el que Frida se convirtió en lo más importante de su vida. Había pues comenzado la relación entre la paloma y el elefante.









